Categorías gramaticales

La gramática es el estudio de las reglas y principios que gobiernan el uso de las lenguas y la organización de las palabras dentro de unas oraciones y otro tipo de constituyentes textuales. También se denomina así al conjunto de reglas y principios que gobiernan el uso de una lengua concreta; por lo que podemos afirmar que, cada lengua posee su propia gramática.

A modo de definición sería ésta una válida explicación de lo que supone, en todo lenguaje, la existencia de unas reglas que le sirven al emisor para constituir correctamente los mensajes que emite y al receptor para poder comprenderlos. Es cierto que en la comprensión ya introduciríamos todos los aspectos relacionados con los significados de las palabras y expresiones, pero si no disponemos de una armoniosa constitución del mensaje nos será difícil, por no decir imposible, su comprensión.

Quien regula la reglas de uso y constitución de mensajes, así como su significado, en nuestro idioma es la Real Academia Española, que desde el año 1714 (este año se cumplen 300 años de su formación) lleva desempeñando dicha función de manera independiente.

El estudio de los aspectos relacionados con la Sintaxis, la Morfología, la Fonética, la Fonología, el Léxico, la Semántica y la Pragmática están relacionados con la labor gramatical y su estudio compete directamente a nuestra asignatura. Por ello, comenzando por uno de sus elementos principales, hemos de prestar especial atención a lo que recibe el nombre de “Categorías Gramaticales”. El estudio de las clases de palabras y de las reglas que sirven para diferenciar, por ejemplo un sustantivo de un adverbio, es algo de vital importancia dentro de la asignatura de Lengua castellana y Literatura, sobre todo porque nos servirá para actividades sintácticas, morfológicas, semánticas, literarias, etc. que realicemos en los distintos cursos.

Por dicha razón aquí tenéis una ficha-resumen con los aspectos más relevantes de cada categoría gramatical. Y en el siguiente enlace, encontraréis una página con actividades para reforzar dichos contenidos. 

Enamórate de la lectura

Podemos leer por placer, por recomendación o porque sea necesario; pero la lectura nos enriquece en todos los casos.

Es una actividad que nos acerca a mundos poco explorados nuestra realidad, nos hace partícipes de historias imposibles, nos descubre nuevos paraísos haciéndolos realidad en nuestra mente, complementa nuestra educación; pero siempre, siempre que abrimos una obra literaria se despliega ante nosotros una serie de hojas que transmiten mucho más de lo que simplemente dicen. Nos hacen ir formándonos como personas, nos preparan para afrontar la realidad con más herramientas que nuestra propia existencia y nos conecta a esa inquietud que tuvo el autor por hacernos partícipes de su imaginación, de ese proceso creador semejante al de un dios.

En ese proceso de formación continua que se produce con cada lectura y relectura se va desarrollando en nuestra conciencia esa capacidad crítica que adquirimos con cada obra que leemos, se refuerza en nosotros esa impronta que nos hace ser conscientes de qué argumentos, qué autores o qué géneros son los que más nos gustan.

¿No sabes aún por qué obra comenzar? Hay un millones de buenos libros por los que empezar, no tengas miedo a equivocarte, te seguirán quedando muchos más. Por ello, dependiendo de tu edad y de los gustos que ahora tengas, seguro que las recomendaciones que te dé tu profesor te serán de gran ayuda, préstale atención porque a tu disposición se encuentran todos los libros de esa gran biblioteca que es la vida.

En nuestro centro, vamos a llevar a cabo, además de las lecturas correspondientes a cada trimestre, actividades de fomento de la lectura en colaboración con la biblioteca del centro y los demás departamentos educativos.

Aquí tienes la ficha de lectura que recomendamos para que dejes constancia de las obras que vas leyendo.

Los derechos del lector

los derechos del lector

Los derechos del lector fueron escritos por Daniel Pennac, quien -en su libro Como una novela– recriminó a los adultos que buscan iniciar a los jóvenes en la lectura negándoles los derechos que precisamente les harían amar la literatura.

“Es más importante entusiasmar al alumno para que comience a leer por puro placer, que pasarse todo un curso machacándolo con lecturas obligatorias o tildándoles de buen o mal estudiante”

Los derechos imprescindibles del lector son:

1.- El derecho a no leer

El derecho a no leer nos permite períodos de dieta, durante los cuales no tenemos ningún libro en nuestras manos, ya sea porque existen otras obligaciones, otros entretenimientos u otros intereses que ocupan nuestro tiempo, sin dejar por ello de seguir siendo lectores.

2.- El derecho a saltarse páginas.

El derecho a saltarse páginas nos brinda la libertad de leer, con una cierta rapidez, textos extensos cuyo contenido no es de nuestro interés en su totalidad y, aunque se tratara de una novela, nos permite seguir el hilo de la acción y obviar largas descripciones o disquisiciones del autor, que irrumpen –inoportunamente- en medio de la trama.

3.-El derecho a no terminar un libro.

El derecho a no terminar un libro se constituye en un alivio cuando -lectores compulsivos- nos resulta difícil aceptar que ese libro no nos atrapa lo suficiente como para terminarlo, y hasta sentimos algo de “culpa” por no llegar al final. Según Pennac, existiría una especie de química que no funciona entre la obra y nosotros lectores; en algunos casos, volvemos a ella después de transcurrido un tiempo o, tal vez, quede para siempre en el olvido en un estante de nuestra biblioteca.

4.- El derecho a releer.

El derecho a releer desarrolla un buen hábito -especialmente si se lo ejercita desde la escuela- ya que no siempre podemos comprender un escrito a partir de una primera lectura. Con respecto a las obras literarias, más de una vez descubrimos nuevos mensajes después de la relectura de una novela o de un cuento, hecho que se acentúa con la poesía, cuya relectura no solo nos permite descifrar un significado sino que, muchas veces, nos deleita al volver a recorrer sus versos con la vista.

5.- El derecho a leer cualquier cosa.

El derecho a leer cualquier cosa hace que, más de una vez, empecemos por la lectura de “malas novelas” -especialmente durante la adolescencia- para acceder después, a las “buenas lecturas”. Al decir de Pennac, “una de las grandes alegrías del pedagogo es -cuando está autorizada cualquier lectura- ver a un alumno cerrar solo la puerta de la fábrica best-seller para subir a respirar donde el amigo Balzac.”

6.- El derecho a leer lo que me gusta.

El derecho al bovarismo no es más que ese primer contacto con la obra literaria; la emoción, el sentimiento, la confusión de la imaginación con la realidad, la penetración en un mundo diferente del real. Nuestras primeras emociones como lectores, nuestros recuerdos de lecturas adolescentes y esa siempre válida postura de lector ingenuo, nos harán disfrutar siempre de la lectura.

7.- El derecho a leer en cualquier parte.

El derecho a leer en cualquier parte es aprobado y compartido tanto por ávidos lectores como por quienes se acercan muy de vez en cuando a la lectura. No importa dónde, lo importante es “leer”, hasta tal punto que, más de una vez, la concentración y abstracción del mundo real al que nos lleva la lectura, hace que olvidemos bajar de un colectivo o de cumplir con la hora de alguna actividad planeada previamente.

8.- El derecho a “picotear”.

El derecho a picotear está estrechamente relacionado con la falta de tiempo para leer en forma completa un libro, pero nos permite abrirlo en cualquier página y descubrir allí el comienzo de una posterior lectura o simplemente la posibilidad de trasladarnos por unos minutos, a otro mundo o lugar. Muchas veces volvemos a una lectura ya hecha en busca de un dato determinado o de una frase recordada a medias.

9.- El derecho a leer en voz alta.

El derecho a leer en voz alta -un ejercicio que se ha perdido últimamente en las escuelas, pero que los alumnos de cualquier edad aprecian y solicitan a menudo- permite dar vida al texto y compartirlo con el grupo. Pennac sostiene con certeza que “quien lee de viva voz… si lee de verdad… si su lectura es un acto de simpatía con el auditorio tanto como con el texto y su autor, si logra que se oiga la necesidad de escribir y despierta nuestra más oscura necesidad de comprender, entonces los libros se abren de par en par, y la muchedumbre de aquellos que se creían excluidos de la lectura se precipitan en ella tras él.”

10.- El derecho a guardar silencio.

Finalmente, en el derecho a callarnos, aparece una vez más, el acto de leer como un momento de intimidad del que nadie debe dar explicaciones a nadie… “nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y a nadie se le ha otorgado poder para reclamarnos cuentas sobre esta intimidad.”

Estos 10 derechos se resumen en un solo deber : no burlarse jamás de aquellos que no leen si quieres que ellos un día lean.

Aquí tenéis el texto íntegro de los Derechos del lector  de Daniel Pennac para su lectura. 

Bienvenidos

Hola a todos.

Tras años de experiencia docente y dado que en los tiempos que corren, las nuevas tecnologías forman ya parte de nuestra vida cotidiana. Como profesor de la asignatura de Lengua castellana y Literatura he visto conveniente introducir de forma complementaria, y ya no solo de manera esporádica, el uso de las nuevas tecnologías en mis clases. El amplio abanico de posibilidades que nos brinda internet, así como la enseñanza reglada del buen uso de la misma, para poder tener acceso al amplio caudal de información que se encuentra en la red de redes y al tratamiento de la misma, es algo que compete a gran parte de la sociedad y sobre todo a todo al ámbito docente.

En nuestro día a día nos encontramos rodeados de información. Si a esto le añadimos la necesidad natural del ser humano de comunicarse y sociabilizarse utilizando no solo los cauces convencionales, sino también las nuevas herramientas proporcionadas por las nuevas tecnologías, nos hallamos con una necesidad real de utilizar de manera correcta los códigos comunicativos y las vías por las que fluye la comunicación para que nuestro mensaje sea comprendido por el mayor número de receptores. La adquisición de la competencia lingüística es el fin que fundamenta el esfuerzo realizado; dado que un ciudadano competente, lingüísticamente hablando, podrá comprender y expresarse de manera oral y escrita, sobre el tema que él decida.

Gracias a las nuevas tecnologías el mundo cada vez es más pequeño, por ello hemos de propiciar con nuestro trabajo, que el buen conocimiento de los códigos comunicativos apoyados en nuestra lengua y nuestra cultura sean herramientas con las que nuestros jóvenes puedan construir su propio futuro y alcanzar sus metas.

Por dichas razones nace “EducaLengua”. Un portal dedicado a la asignatura de Lengua castellana y Literatura, en el que además de servir de apoyo a mis clases presenciales en el aula, mi alumnado, y cualquier usuario que lo desee, podrá encontrar información relacionada con la materia, al alcance de un clic.

¡Adelante!

Antonio Manuel Membrilla Fernández

Profesor de Lengua Castellana y Literatura